LA ALEGORÍA DE LA
CAVERNA
¿Qué es una alegoría?
Es una representación en la que las cosas tienen un significado simbólico. Valiéndose
del relato y de las imágenes, se busca representar y manifestar una idea.
Pretende dar una imagen a lo que no tiene imagen, haciendo visible la idea para
que pueda ser mejor entendida y comprendida por los demás.
En nuestro caso,
analizaremos la Alegoría de la Caverna de Platón, tratando de aplicarla a
nuestra realidad.
En una de sus
obras de madurez llamada La República, Platón inventa una situación
ficticia que ha pasado a la posteridad con la denominación de “Alegoría de la
caverna ”. Platón describe la situación en la que se encuentran unos hombres
que, desde niños, han vivido prisioneros en el fondo de una caverna, sin poder
moverse ni mirar a otro lado más que a la pared del fondo que se encuentra
frente a ellos. Detrás arde un fuego y entre los prisioneros y el fuego
discurre un camino por el que transitan personas que llevan diferentes cosas
(una especie de procesión de gentes que cargan sobre sus hombros productos y
objetos). La luz del fuego hace que en la p a red del fondo de la caverna se
proyecten las sombras en movimiento de los objetos transportados. Además,
Platón hace que la caverna tenga un eco especial, de forma que las conversaciones
de las personas que pasan por el camino y los ruidos que producen no se pueden
entender, se reflejan también, como sus sombras, en la pared del fondo.
Las interpretaciones
que se han dado a la “Alegoría de la caverna” han sido muchas y muy variadas.
Ahora nos fijaremos en un detalle, sólo aparentemente pequeño. Como la mayoría
de las obras platónicas, La República está escrita en forma de diálogo, en
el que el personaje principal se llama Sócrates (en honor al Sócrates
histórico, maestro de Platón, con el que se siente muy vinculado
intelectualmente).
En un momento
determinado uno de los personajes muestra su extrañeza ante la descripción de
la caverna y sobre todo por los hombres prisioneros en ella. La respuesta del
personaje Sócrates es breve y contundente: “Iguales
que nosotros”. ¿Qué pretende Platón comparándonos a los prisioneros de esa
caverna imaginaria?
Si nosotros
somos como esos prisioneros que no conocen otra cosa más que las sombras que se
reflejan en la pared, entonces lo que Platón nos quiere decir es que somos unos
“ignorantes”, pues no conocemos la auténtica realidad. Pero “ignorantes” no se
dice en un sentido despectivo, sino que ignorantes respecto a nosotros mismos…
¿Quién soy? ¿Cuál es mi propósito en la vida? ¿Cuál es el sentido de la vida?...
Rara vez encontramos a alguien que pueda respondernos estas preguntas tan
importantes para cada persona…
Sólo si somos
capaces de “liberarnos de nuestras cadenas” y volver la mirada, podremos salir
de la ignorancia, la prisión en la que nos encontramos. El término “ignorante”
no es un insulto, sino que con buena voluntad, se vuelve un “sacudón” que busca hacernos tomar conciencia hacia la búsqueda
de las respuestas de las grandes preguntas existenciales y guiarnos hacia el
encuentro del sentido de la existencia, de nuestra existencia.
No deja la
ignorancia el que sabe muchas cosas, conoce muchos datos, tiene muchas respuestas,
sino quien se formula muchas preguntas , quien no se conforma con la primera
respuesta que le viene a mano, con las respuestas convencionales y socialmente
aceptadas, sino que sigue preguntando en busca de un saber más satisfactorio y
personal, más radical y universal.
En el mito
platónico uno de los prisioneros es liberado y, sobre todo al principio,
descubre todo lo que había a sus espaldas: el fuego, las personas que
transportan objetos y la escarpada subida que conduce a la salida de la caverna.
Entonces cae en la cuenta de que todo su saber anterior era falso, que lo que
consideraba real y verdadero no eran más que sombras proyectadas sobre el fondo
rocoso de la caverna.
Es decir, toma
conciencia de que en realidad era un “ignorante” y emprende la búsqueda de la
verdad sobre sí mismo.
Su deseo de saber y encontrarse le ha descubierto nuevas
realidades cuya existencia no podía ni siquiera sospechar. Guiado por
este deseo el prisionero liberado llega a alcanzar la salida de la caverna,
pudiendo contemplar el mundo exterior que ya no está dominado por las sombras,
sino por la luz poderosa del sol.
Así indica
Platón que es posible salir de la ignorancia y llegar a la verdad sobre uno
mismo.
Por eso la “Alegoría
de la caverna” no es una tragedia, sino un drama que quiere escenificar que es
posible y cómo es posible, liberarse de las ataduras de la ignorancia, del no
ser uno mismo en todo su esplendor. El prisionero liberado es una imagen del
que se busca, de aquél que emprende el camino difícil del conocimiento, desde
la seguridad de que la caverna de la ignorancia tiene, definitivamente, una
salida.
Los prisioneros “creen
que las sombras son la realidad porque es lo único que pueden ver”…si nosotros
no sabemos mirar hacia adentro y encontrarnos, también vamos a ser como esos
que ven las sombras y creen que es la única realidad posible. Crear una nueva
realidad depende en gran medida de nosotros. Seremos ante todo, lo que decidamos ser. Entonces la liberación y una
nueva realidad, depende de nosotros.
Los “prisioneros” son
quienes viven su vida de manera impersonal, “el impersonal se” lo llama
Heidegger: todos pensamos “como se
piensa”, consumimos lo que “se consume”, hacemos lo que “se hace”. Por llevar
una vida “normal” caemos en un modo de vivir “inauténtico”. La “normalidad” determina de modo “inauténtico”
nuestro existir. A veces elegimos “aparentar” más que “ser” para encajar en los
modelos que la sociedad nos presenta.
Los prisioneros somos
nosotros siempre que no nos hagamos estas preguntas tan personales como quien
soy, cual es mi propósito en esta vida, quien quiero llegar a ser. Detrás de
estas preguntas se esconde nuestra verdad, y si no queremos ser como los
prisioneros, hemos de liberarnos de la “normalidad” y salir en búsqueda de la
respuesta.
El
prisionero liberado, no es el que tiene las respuestas, sino el que va
construyendo las respuestas día a día, y esta construcción nos lleva toda la
vida. Al decir que la respuesta se construye, estamos diciendo que depende de
nosotros y que se descubre en la acción, en el actuar, en la selección de
valores que guían mi vida y mi forma de ser.
No podremos vivir de
modo autentico, no podremos alcanzar la plenitud y realización sino busco y
vivo la verdad sobre mí mismo. Cuestionarse es el camino. Las respuestas
siempre llegan después de la pregunta, no antes.
¿Cómo lo libera Merlí a
Iván de su cueva? Le ayuda a creer en sí mismo, a encontrar la verdad sobre sí
mismo. Iván somos todos, todos necesitamos salir de nuestra cueva y liberarnos.
Encontrar nuestra verdad, la verdad sobre nosotros mismos.
Ahí
es cuando empezamos a ver que todo puede ser de otra manera.
Se
libera el que se piensa, el que se busca, el que se cuestiona, el que toma
conciencia de sí mismo, el que lleva una vida con valores, el que escucha y
sigue su corazón, el que busca ser cada día la mejor versión de si mismo.
VÍDEO: LA ALEGORÍA DE LA CAVERNA
VÍDEO: LA ALEGORIA DE LA CAVERNA EXPLICADA POR MERLI
ACTIVIDAD:
En base al texto y los vídeos, responder las siguientes preguntas:
1) ¿Que quiere decir Socrates al decir "igual que nosotros" comparándonos con los prisioneros?
2) " Descubre que la realidad no son las sombras de la cueva" ¿ Cuales son nuestras sombras?
3) ¿ Cuales son nuestras cadenas?
4) ¿ Que representa la salida de la cueva y de las sombras, y la luz poderosa del Sol?
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