domingo, 31 de marzo de 2019

CLASE 1 - LA ALEGORIA DE LA CAVERNA - SOBRE LA BUSQUEDA DE LA VERDAD SOBRE UNO MISMO


LA ALEGORÍA DE LA CAVERNA


¿Qué es una alegoría? Es una representación en la que las cosas tienen un significado simbólico. Valiéndose del relato y de las imágenes, se busca representar y manifestar una idea. Pretende dar una imagen a lo que no tiene imagen, haciendo visible la idea para que pueda ser mejor entendida y comprendida por los demás.

En nuestro caso, analizaremos la Alegoría de la Caverna de Platón, tratando de aplicarla a nuestra realidad.

En una de sus obras de madurez llamada La República, Platón inventa una situación ficticia que ha pasado a la posteridad con la denominación de “Alegoría de la caverna ”. Platón describe la situación en la que se encuentran unos hombres que, desde niños, han vivido prisioneros en el fondo de una caverna, sin poder moverse ni mirar a otro lado más que a la pared del fondo que se encuentra frente a ellos. Detrás arde un fuego y entre los prisioneros y el fuego discurre un camino por el que transitan personas que llevan diferentes cosas (una especie de procesión de gentes que cargan sobre sus hombros productos y objetos). La luz del fuego hace que en la p a red del fondo de la caverna se proyecten las sombras en movimiento de los objetos transportados. Además, Platón hace que la caverna tenga un eco especial, de forma que las conversaciones de las personas que pasan por el camino y los ruidos que producen no se pueden entender, se reflejan también, como sus sombras, en la pared del fondo.

Las interpretaciones que se han dado a la “Alegoría de la caverna” han sido muchas y muy variadas. Ahora nos fijaremos en un detalle, sólo aparentemente pequeño. Como la mayoría de las obras platónicas, La República está escrita en forma de diálogo, en el que el personaje principal se llama Sócrates (en honor al Sócrates histórico, maestro de Platón, con el que se siente muy vinculado intelectualmente).

En un momento determinado uno de los personajes muestra su extrañeza ante la descripción de la caverna y sobre todo por los hombres prisioneros en ella. La respuesta del personaje Sócrates es breve y contundente: “Iguales que nosotros”. ¿Qué pretende Platón comparándonos a los prisioneros de esa caverna imaginaria?

Si nosotros somos como esos prisioneros que no conocen otra cosa más que las sombras que se reflejan en la pared, entonces lo que Platón nos quiere decir es que somos unos “ignorantes”, pues no conocemos la auténtica realidad. Pero “ignorantes” no se dice en un sentido despectivo, sino que ignorantes respecto a nosotros mismos… ¿Quién soy? ¿Cuál es mi propósito en la vida? ¿Cuál es el sentido de la vida?... Rara vez encontramos a alguien que pueda respondernos estas preguntas tan importantes para cada persona…

Sólo si somos capaces de “liberarnos de nuestras cadenas” y volver la mirada, podremos salir de la ignorancia, la prisión en la que nos encontramos. El término “ignorante” no es un insulto, sino que con buena voluntad, se vuelve un “sacudón”  que busca hacernos tomar conciencia hacia la búsqueda de las respuestas de las grandes preguntas existenciales y guiarnos hacia el encuentro del sentido de la existencia, de nuestra existencia.

No deja la ignorancia el que sabe muchas cosas, conoce muchos datos, tiene muchas respuestas, sino quien se formula muchas preguntas , quien no se conforma con la primera respuesta que le viene a mano, con las respuestas convencionales y socialmente aceptadas, sino que sigue preguntando en busca de un saber más satisfactorio y personal, más radical y universal.

En el mito platónico uno de los prisioneros es liberado y, sobre todo al principio, descubre todo lo que había a sus espaldas: el fuego, las personas que transportan objetos y la escarpada subida que conduce a la salida de la caverna. Entonces cae en la cuenta de que todo su saber anterior era falso, que lo que consideraba real y verdadero no eran más que sombras proyectadas sobre el fondo rocoso de la caverna.

Es decir, toma conciencia de que en realidad era un “ignorante” y emprende la búsqueda de la verdad sobre sí mismo.

Su deseo de saber y encontrarse le ha descubierto nuevas realidades cuya existencia no podía ni siquiera sospechar. Guiado por este deseo el prisionero liberado llega a alcanzar la salida de la caverna, pudiendo contemplar el mundo exterior que ya no está dominado por las sombras, sino por la luz poderosa del sol.

Así indica Platón que es posible salir de la ignorancia y llegar a la verdad sobre uno mismo.

Por eso la “Alegoría de la caverna” no es una tragedia, sino un drama que quiere escenificar que es posible y cómo es posible, liberarse de las ataduras de la ignorancia, del no ser uno mismo en todo su esplendor. El prisionero liberado es una imagen del que se busca, de aquél que emprende el camino difícil del conocimiento, desde la seguridad de que la caverna de la ignorancia tiene, definitivamente, una salida.

Los prisioneros “creen que las sombras son la realidad porque es lo único que pueden ver”…si nosotros no sabemos mirar hacia adentro y encontrarnos, también vamos a ser como esos que ven las sombras y creen que es la única realidad posible. Crear una nueva realidad depende en gran medida de nosotros. Seremos ante todo, lo que decidamos ser. Entonces la liberación y una nueva realidad, depende de nosotros.

Los “prisioneros” son quienes viven su vida de manera impersonal, “el impersonal se” lo llama Heidegger: todos pensamos “como se piensa”, consumimos lo que “se consume”, hacemos lo que “se hace”. Por llevar una vida “normal” caemos en un modo de vivir “inauténtico”. La  “normalidad” determina de modo “inauténtico” nuestro existir. A veces elegimos “aparentar” más que “ser” para encajar en los modelos que la sociedad nos presenta.

Los prisioneros somos nosotros siempre que no nos hagamos estas preguntas tan personales como quien soy, cual es mi propósito en esta vida, quien quiero llegar a ser. Detrás de estas preguntas se esconde nuestra verdad, y si no queremos ser como los prisioneros, hemos de liberarnos de la “normalidad” y salir en búsqueda de la respuesta.

El prisionero liberado, no es el que tiene las respuestas, sino el que va construyendo las respuestas día a día, y esta construcción nos lleva toda la vida. Al decir que la respuesta se construye, estamos diciendo que depende de nosotros y que se descubre en la acción, en el actuar, en la selección de valores que guían mi vida y mi forma de ser.

No podremos vivir de modo autentico, no podremos alcanzar la plenitud y realización sino busco y vivo la verdad sobre mí mismo. Cuestionarse es el camino. Las respuestas siempre llegan después de la pregunta, no antes.

¿Cómo lo libera Merlí a Iván de su cueva? Le ayuda a creer en sí mismo, a encontrar la verdad sobre sí mismo. Iván somos todos, todos necesitamos salir de nuestra cueva y liberarnos. Encontrar nuestra verdad, la verdad sobre nosotros mismos.

Ahí es cuando empezamos a ver que todo puede ser de otra manera.

Se libera el que se piensa, el que se busca, el que se cuestiona, el que toma conciencia de sí mismo, el que lleva una vida con valores, el que escucha y sigue su corazón, el que busca ser cada día la mejor versión de si mismo.


VÍDEO: LA ALEGORÍA DE LA CAVERNA



VÍDEO: LA ALEGORIA DE LA CAVERNA EXPLICADA POR MERLI




ACTIVIDAD:

En base al texto y los vídeos, responder las siguientes preguntas:

1) ¿Que quiere decir Socrates al decir "igual que nosotros" comparándonos con los prisioneros?

2) " Descubre que la realidad no son las sombras de la cueva" ¿ Cuales son nuestras sombras?

3) ¿ Cuales son nuestras cadenas?

4) ¿ Que representa la salida de la cueva y de las sombras, y la luz poderosa del Sol?






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